El ascenso del FC Andorra a la Primera RFEF, nueva categoría de las competiciones españolas, significa un paso adelante deportivo y también institucional para el club.

La reunión entre la Real Federación Española de Fútbol y los clubes clasificados, celebrada este jueves en Madrid, ha aclarado las características que deberán cumplir los equipos participantes.

El gran desafío del FC Andorra será la adaptación de las instalaciones actuales, con una iluminación de 600 lux para la temporada 21-22, un campo con césped natural desde la temporada 22-23 y un aforo perimetral de cuatro mil personas como mínimo desde la temporada 23-24.

“La realidad es que esta categoría es el paso previo al fútbol profesional. Debemos acabar de tener más información en otros aspectos, como económicos y deportivos. En líneas generales, estamos contentos, ilusionados y con ganas”, declaraba Ferran Vilaseca, presidente del FC Andorra desde Madrid.

Ferran Vilaseca (a la derecha de la imagen) y Jaume Nogués

El club Tricolor también debe cumplir las características de licencias federativas de la nueva categoría, que incluyen una plantilla con 23 licencias más un portero si hubiese uno con licencia del primer equipo, un mínimo de 18 licencias “P” y ocho licencias Sub-23, sin límite de jugadores extracomunitarios.

“La Primera RFEF es el objetivo que nos marcamos al inicio de la temporada, y es un hito histórico para nuestra entidad. Estamos consiguiendo progresivamente los objetivos que hemos marcado en el FC Andorra”, remarcaba Ferran Vilaseca.

Nuevas exigencias que el FC Andorra deberá afrontar para el nuevo desafío de la Primera RFEF, categoría que contará con dos grupos de veinte equipos. El campeón de cada grupo subirá a Segunda División, entre el segundo y quinto clasificado de cada grupo disputarán un play-off para el segundo cupo de ascenso y los últimos cinco clasificados descenderán a Segunda RFEF.