El Andorra se ha quedado una vez más sin sumar en casa en un partido que ha tenido de todo en la primera mitad pero que se ha calmado tras el descanso. Los tricolores han sido mejores y seguramente han merecido, al menos, sumar un empate, pero han vuelto a ser poco contundentes en su área y han pagado caros los errores y la falta de control de los pequeños detalles.
La primera parte ha sido una locura de goles y ocasiones. El problema es que el Andorra ha tenido más llegadas, pero el Burgos ha marcado más goles. Ya en el minuto 2, Schneider lo ha intentado con un disparo potentísimo que ha ido al travesaño, pero en el 10’ ha llegado el primer jarro de agua fría. En una jugada extraña y donde el Andorra ha pecado de inocente, el extricolor Karrikaburu ha inaugurado el marcador.
Los del Principado han tardado poco en reaccionar y Lautaro ha hecho el empate al recoger el rechace de un disparo de Schneider. Pero de nuevo, cuando parecía que todo volvía a estar en su sitio, ha llegado un nuevo gol de los visitantes: Luengo se ha impuesto a la defensa local en un saque de esquina y ha anotado el segundo.
A pesar del gol, el Andorra lo ha seguido intentando. Randy Schneider, que se ha hartado de intentarlo en el primer tiempo, ha rozado el gol en dos buenos remates, y Lautaro ha vuelto a enviar el balón al fondo de la red, pero el árbitro ha anulado el tanto por una falta previa. Otra vez, sin embargo, lo que ha llegado ha sido el tercero de los castellanos, en esta ocasión tras un penalti por manos de Martí Vilà.
El partido, eso sí, no estaba ni mucho menos cerrado. El Andorra llegaba con cierta facilidad y, pese al 1-3 en el marcador, estaba haciendo un buen partido. Y así, antes del descanso, ha llegado el gol de Jordi Cano para recortar distancias al culminar una excelente jugada colectiva.
Pero toda la efervescencia de la primera mitad ha desaparecido en la segunda, donde el Burgos lo ha tenido fácil dando un paso atrás y esperando cerca de su área. Así han ido pasando los minutos con un Andorra que lo ha intentado pero que no ha encontrado tantos espacios como en los primeros 45 minutos. Diego Díaz, que ha entrado al terreno de juego con ganas, lo ha intentado con un par de remates y, antes, Lautaro Spatz se ha topado con las piernas de un defensa cuando todo Encamp cantaba el gol. Pero los minutos han ido pasando y el marcador ya no se ha movido.
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