A veces el fútbol es injusto

Tenía que llegar algún día, pero ha llegado de la manera más cruel posible: el Andorra ha perdido la imbatibilidad en el Estadi Nacional en un partido que ha tenido de todo y casi todo le ha ido en contra a los tricolores. Para empezar, Marc Pedraza se ha visto obligado a pedir el cambio después de 20 según de juego y, después, una actuación arbitral que ha condicionado y mucho el duelo, sobre todo por la expulsión de Héctor Hevel en el minuto 41.

El inicio del partido ha sido bastante accidentado con el mencionado cambio de Pedraza y hasta el cuarto de hora de juego no ha pasado prácticamente nada. De hecho, la primera ocasión no ha llegado hasta el minuto 16 con un chut de Ángel Sánchez, alto. A partir de aquí, los de Eder Sarabia se han ido haciendo poco a poco con el control del partido y han aculado a los visitantes en su propio campo: primero lo ha probado Riverola con un chut centrado (18′) y después ha sido Carlos, en hasta tres ocasiones, quien ha podido abrir la lata. En el 22′, el delantero ha visto como le anulaban el enésimo gol esta temporada, unos minutos después ha rematado desviado y, en el 35′, después de una jugada estratosférica, ha topado con José Juan.

Pero el partido ha dado un tumbo cuando en el 41′, Héctor Hevel ha querido controlar un balón alta y ha golpeado involuntariamente un rival. El árbitro no lo ha dudado y lo ha expulsado con roja directa, condicionando todo el partido. Aun así, el Andorra no se ha tirado atrás y todavía antes del descanso Carlos se ha plantado ante el portero, pero el asistente ha vuelto a levantar la bandera.

El descanso no ha cambiado nada y, a pesar de estar con diez, los locales han seguido controlando ante un Alcoyanocerrado, que esperaba hacer daño al contragolpe. Pero es que hasta la locura final, los visitantes solo han inquietado la portería de Nico en un gol anulado a Mourad. Y es que ha sido el Andorra quien ha tenido todas las ocasiones: David Martín se ha encontrado con una pelota muerta dentro del área, pero no se ha atrevido a chutar de primeras y ha dado tiempos a los defensas a bloquear su disparo posterior; unos minutos después, lo ha probado Carlos con un chut con la puntera después de una gran jugada de Alti, y en el 66′, Altimira ha chutado nuevamente desviado.

Finalmente, cuando el partido se encaminaba irremediablemente hacia el empate, ha llegado el gol local, esta vez con un poco de fortuna a favor. Rubén Bover ha provocado una falta peligrosa a la frontal, Martí Riverola la ha lanzado y la pelota ha acabado al fondo de la red después de tocar en la barrera. Lo más difícil estaba hecho, pero a partir de aquí ha venido la debacle. Los alicantinos, que no habían chutado a portería en todo el segundo tiempo –ni casi en todo el partido– han encontrado un premio excesivo en un final de partido loco: en el 88′, un centro de Pablo Carbonell lo ha desviado Diego con tanta mala suerte que ha acabado al fondo de la red y, en el añadido, Antón, con un chut, que también ha tocado en un defensa, ha acabado dándole la vuelta el marcador.

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